Un testimonio de excepción sobre el último día de Negrín en España es
el de Francisco Vega Díaz, a la sazón jefe de Sanidad del Ejército de Andalucía,
antiguo alumno de Negrín y amigo personal de Rafael Méndez y de José Puche, el
cual fue convocado a Elda el 5 de marzo. Según ha relatado éste, cuando llegó a
la Posición Yuste,
"En la entrada había un nombre, Villa Poblet, y una guardia con
ametralladoras montadas entre los arbustos (...) No más de dos o tres minutos
tardaron en salir Juan Negrín y José Puche Álvarez (...) Negrín dijo a Puche que
pasáramos a la parte posterior de la casa, una huerta, y allí habláramos.
[Puche] me dijo los motivos del llamamiento. Obtener la información leal y no
politizada que yo pudiera dar sobre la situación del Ejército de Andalucía:
moral de la población civil, adscripción política de los jefes militares (cuyos
nombres Puche traía anotados en un pequeño papel), estados sanitarios y civil,
parque automovilístico, papel que realizaban los comisarios políticos,
provisiones alimentarias, puertos de mar aprovechables, aeropuertos, etc.
"Puche me confesó que Negrín deseaba conocer a través e un hombre de la calle
sin prejuicios la posible capacidad de resistencia en aquel sector. Una pregunta
fue especialmente delicada: si según mi criterio estrictamente personal, el
mando militar que se designase estaría en condiciones de hacerse obedecer (...).
Le di la impresión de que en la Andalucía republicana la gente estaba ya harta
de la guerra (...).
"(...) Negrín se reintegró a la casa y quedamos solos Puche y yo (...) Me
confesó que Negrín estaba deshojando la margarita respecto a si el régimen
republicano podría resistir dos o tres meses más, que es lo que se suponía que
podía tardar en estallar la guerra en Europa. Según Puche, a Negrín le espantaba
la idea de ver a España transformada en un infierno en una conflagración que
acabaría por ser mundial, y pensaba en sus adentros que la continuación de
nuestra guerra carecía ya de todo sentido. Y se estaba enfrentando a una
desilusión total: le faltaban todos, unos por abandono y otros traicionándolo a
las claras. Pero necesitaba estar a la altura de las circunstancias y de su
honor como gobernante, y no quería pecar de escurridizo fugado.
"Puche tenía la seguridad de que Negrín comprendía que en aquellos momentos
estaba pisando por última vez suelo español. Me informó así mismo de lo que
estaba pasando en Cartagena aquel preciso día, y de que le constaba que por la
tarde o la noche se habían de sublevar Casado y otros bajo la bandería segura de
Besteiro (...) Al decir de Puche, tras la dimisión de Azaña ya no había
República que defender, y Negrín solamente deseaba buscar su final
"relativamente condicionado", es decir, que no fuera una deshonrosa derrota sin
condiciones (...).
"Pasé al interior de la casa, que era un verdadero caos. Unas veinte personas
aparecían repartidas entre el hall, el comedor y un cuarto contiguo, desde el
que se oía gritar a Vayo por teléfono que le conectasen con la base de tanques
de Archena. Negrín, enfadadísimo, quería hablar con Casado (...). Casado le
estaba toreando, según dijo a todos en un inciso. El recinto parecía una casa de
locos (...). De vez en cuando, Negrín pedía silencio con gestos de fracaso
espiritual y colgaba el teléfono con brusquedad (...). Me sorprendió ver que
Negrín, dentro de aquel maremágnum, no perdía el control.
"(...) Al atardecer, con gesto de triteza y asco que antes no tuviera, y tras
chistar para que todos callaran, Negrín dijo, con voz algo afónica y
entrecortada: "Todos estamos preparados, ¿no? Pues ni una duda más. Vámonos".
(...) Poco a poco, cariacontecidos, todos fueron saliendo y subiendo a los
coches que en fila aguardaban (...) Negrín, cogiendo mi mano izquierda, me dijo:
"Véngase usted con nosotros, tiene sitio". (...) Los dos me dieron un fugaz
abrazo y se metieron en el coche (...). En aquellos últimos momentos, Juan
Negrín aparecía pálido, ojeroso, con los párpados medio hinchados, bañado en
sudor y sin afeitar (...) parecía un enfermo desilusionado."
Ricardo Miralles, "Juan Negrín. La Repúbica en guerra"
(Extracto)





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